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miércoles, 2 de noviembre de 2016

El roce de la nada

Jamás he tocado a otro ser humano.

Cuando era niño me diagnosticaron una rara enfermedad de la piel que me impediría el contacto físico con otro individuo. Es una enfermedad extraña e impronunciable, supuestamente letal como pocas. Jamás podría recibir un abrazo, besar los labios de alguien a quien amara o siquiera sentir el roce de la más sutil caricia. Cualquier persona se imagina en mi situación e inmediatamente siente lástima por mí. Sin embargo, no me molesta mi condición. Cuando se nace sin algo, aún si todos lo poseen, no hay manera de extrañarlo realmente.

Mi trabajo como ingeniero informático me ha llevado a visitar muchos países, ofreciendo mis talentos a diferentes empresas como consultor particular. En esta ocasión, mi trabajo me lleva a una región olvidada de Europa Occidental, a un pueblo llamado Kež. El idioma es extraño, superado únicamente por las personas que lo hablan. Tienen la mirada perdida y actúan como si no fueran más que cáscaras, llenas de aire y polvo. Difícilmente me hubiera imaginado que este extraño lugar sería el último que vería en vida.

Paso mis días, solitario, entre mi residencia y mi oficina. No soy muy propenso a hacer amistades. Años de soledad me han hecho su cómplice y la he aceptado como parte de mi. Además, nadie querría compartir mi compañía después de enterarse de mi condición y de los periódicos ataques epilépticos que me atormentan. Todo comienza con un sueño vívido, tanto o más que la lúgubre realidad que me envuelve. Siempre es igual, el mismo restaurante, la misma gente, la misma hora y la misma mujer.

La imagino sentada a pocos centímetros de mí, viéndome fijamente, sonriendo. Mis manos están desnudas, libres de la usual protección que las esconde. Aún lleno de miedo y con los nervios en punta, siento la irrefrenable necesidad de acariciar su rostro. No estoy seguro quién es esta misteriosa mujer, pero en mis sueños la amo profundamente. No ignoro mi condición, pero una voz en mi interior me dice que todo estará bien. Estiro lentamente mi brazo y, con el más delicado gesto, poso mi mano sobre su mejilla. Ella me devuelve una sonrisa radiante y repleta de cariño. Sin embargo, percibo una sensación extraña en la punta de mis dedos. Su rostro comienza a agrietarse y a despedazarse lentamente, deshaciéndose entre mis dedos y dejando no más que una pila de polvo en el suelo. ¡Grito desesperado por ayuda! Pero nadie me escucha, ni me ve, ni me siente. No soy sino una sombra y la mujer que había amado, tan fugazmente, ha desaparecido frente a mis ojos.

Después de esa cruel pesadilla, no puedo evitar caer al piso convulsionando. Sin embargo, es más espectáculo que peligro, pues a los poco minutos me recupero y continúo con mi vida. ¿Quién será esa misteriosa mujer? ¿Por qué se desintegra al tocarla? ¿Por qué nadie me ve? Son interrogantes que aparecen en el fondo de mis pensamientos, pero intento evitarlas y concentrarme en mi trabajo.

Camino a mi residencia, decido tomar el camino largo y visitar el río. Había sido un día particularmente estresante en el trabajo, cazando un desperfecto en uno de los programas centrales de la empresa. A la orilla del río hay muchas tiendas y restaurantes, construidas para atender a un público turista que nunca llegó. Sentado en una de las mesas exteriores se encuentra un extraño personaje, con una larga gabardina, sombrero y lentes de sol. Me le quedo viendo, algo indiscretamente. Después de unos minutos, se quita los lentes y el sombrero. Ahora puedo verlo claramente, ¡es la mujer de mis pesadillas! Ella voltea hacia donde me encuentro, me mira fijamente y con una dulce pero tenebrosa voz dice «Si, lo soy».

Inmediatamente comienzo a convulsionar en plena calle. Puedo escuchar a las personas acercarse y rodearme, pero no puedo hacer nada. Uno de los presentes grita: «¡A un lado, soy doctor!» El personaje entonces procede a observarme de arriba a abajo, concluyendo que lo mejor era quitarme la ropa para poder medir mejor mis signos vitales y liberar presión sobre mi cuerpo. ¡Qué impotencia!

Hace tanto tiempo que no siento el aire frío sobre mi pecho desnudo. Siento una mezcla de placer y repugnancia mientras continúan desprendiéndome de mi vestimenta. Ya casi desnudo, el doctor pide que me den un poco de espacio y acerca lentamente su oído a mi pecho. Lo siguiente que recuerdo son gritos de terror y pequeños destellos de luz. Al despertar, sigo desnudo y sobre mi pecho se posa una pila de polvo.

Aún mareado, camino rumbo a la seguridad de mi residencia. Unos adolescentes me encuentran en el camino, burlándose cruelmente de mi desnudez, pero los ignoro y continúo mi camino. Finalmente, uno de ellos se acerca y me empuja violentamente. Para sorpresa de todos, sus manos comienzan a agrietarse y deshacerse lentamente, seguido de sus brazos, su torso y, finalmente, su rostro, hasta que no queda más que otra pila de polvo. Los demás, furiosos y confundidos, deciden venir a atacarme, sufriendo el mismo cruel e inevitable destino.

Llego tambaleante a casa y siento que me desvanezco. Mi piel se ve ennegrecida y traslúcida. Sin embargo, después de calmarme y reflexionar sobre el asunto, me doy cuenta de que nunca me había sentido más vivo. Me he convertido en un demonio, cruel e implacable, asesinando a inocentes únicamente por la perversa satisfacción. Con cada vida tomada me hago aún más oscuro y más traslúcido, hasta que, finalmente, me convierto en no más que una sombra.

La vida como sombra es rutinaria, aunque ya no estoy sólo. Las demás sombras y yo nos encargamos de descomponer los cuerpos de los muertos y así alimentar nuestra sed de destrucción. Pero, escuchen con atención: ¡El mundo de los vivos será nuestro una vez más! No sé quién habrá sido esa extraña mujer, pero estoy seguro que deberemos seguirla. Será el inicio de una nueva era de miedo, de muerte y del roce de la nada.

viernes, 9 de mayo de 2014

Blanca calma

Un manto de niebla cubre el amanecer, los cielos, las almas. Una obra de arte inconclusa, pero de alguna forma completa. Música serena, sinfonías calmas de naturaleza. Las hojas de los árboles se pierden tras su huella, ni despiertas ni dormidas. Arropadas en su mundo, soñando, imaginando.

La fresca brisa eriza la piel y cura los sentidos. Las gotas de rocío rozan el rostro y relajan la mente. La liberan de la cárcel del pensamiento, de la agenda, de su plan. La liberan de si misma, para percibir y admirar.

Tal como el sueño más deseado, justo antes de despertar, cuando el corazón se aferra al limbo y se niega a volar. La niebla arropa mi alma y me da paz. Una paz sin condiciones, ni colores, ni emociones. Tan solo la blanca calma, la etérea presencia que me acompaña. Aferrado a esta paz, el deseo es claro: que cada día nos reciba nuevamente, blanca calma.

lunes, 24 de febrero de 2014

V

Esta es la historia de una niña excepcional, orgullo de sus padres y envidia de sus hermanos. Sus dotes eran muchos y de talentos incontables. A los ojos del mundo, V era la más hermosa niña que hubieran visto, determinada y apasionada, pero divertida y amistosa. Mas el destino tenía guardado para V un desafortunado giro, pues su padres desaparecieron dejándola a merced de quien viniese. Meses pasaron y V sola, lamentándose a diario por no tener quien la quisiera y la cuidara.

Eventualmente, V se hizo crédula y buscaba el cariño y la confianza en donde pudiera, sin suerte. Muchos decían amarla, pero solo la utilizaban para sacar ventaja. Y así V se hizo una joven mujer. Decidió buscar el amor en otras partes. Ya no quería un padre, sino un amante y así lo encontró. Todo su cuerpo se negaba a aceptarlo, pero su dolor no la dejaba soltarse. V cayó engañada, bajo un hechizo poderoso. Mil veces salió herida. Tanto que sus cicatrices contaban ya su propia historia, pero aún seguía hechizada. Y V lo pensaba y no tenía sentido, pero bastaba con escuchar sus palabras y la lógica se esfumaba de su mente, sólo quedaba el recuerdo de agonías pasadas escondiendo las tantas nuevas.

Por supuesto, sus cicatrices eran muy bien cubiertas y discretas, el amante captor de V fue visto como héroe en el mundo. Poco a poco sus hermanos y hermanas quisieron probar un poco de esa magia y muchos cayeron rendidos bajo el mismo hechizo. Aunque nunca como V. Su mirada, perdida, sin propósito ni esperanza verdadera. Por siempre hundida en la mentira de un amor que la destruye, poco a poco.

Hasta que un día su amante desapareció, dejando un gran vacío que no sabía llenar. V pudo finalmente sentir sus heridas, pero sus emociones aún ardían. Así que buscó a los amigos de su antiguo captor y preguntó por el. Todos se escondieron ante esa pregunta, pero no con miedo, sino con ansias. Todos excepto uno, que le tenía miedo a V y a los demás. Muchos intentaron advertirle sobre este nuevo personaje y alejarla de ese camino, pero el amor que sentía por su captor la impidió ver con claridad nuevamente.

La misma tortura, pero incrementada. El mismo hechizo, pero sin efecto. Las cicatrices de V se ponen al rojo vivo hasta que en la mayor depresión, explota en llanto de la impotencia. Ya no quiere seguir así, pero tampoco sabe como escapar. Quizá si todos vieran lo mal que está, pudieran ayudarla. Y V salió a la calle a pedir ayuda, pero sus hermanos y hermanas continuaban hechizados. Finalmente, V perdió la esperanza y se propuso al sacrificio final. Tomó una navaja y empezó a cortarse poco a poco, en todas partes. Un corte en la mano, otra en la pierna, otra en el estómago. Poco a poco, V fue perdiendo su energía hasta quedar prácticamente inmóvil.

Su nuevo captor no soportó la presión e intentó hacerla reaccionar a los golpes. Entre los dos, acabarían con todo más pronto que tarde. V estaba dispuesta a salir de esta prisión, sea como sea y su captor no estaba dispuesto a dejarla ir. Ya su cuerpo no funcionaba de tantas cortadas y su mente tampoco, de tantos golpes. Que trágico y triste final para una niña tan linda y excepcional. ¿O no lo será? Aún V está luchando consigo misma y no sabremos si sobrevivirá. Pero nosotros, sus hijos, estaremos siempre a su lado. Queriéndola y cuidándola hasta que lo haga.

domingo, 23 de febrero de 2014

Un Relato Débilmente Tipado

¿Quién soy? ¿Qué soy? Pasa el tiempo y aún no logro responderme tan básicas preguntas a mi mismo. ¿Cuál es mi lugar en el mundo? Me miro al espejo y no me reconozco. Cada vez siento como si un nuevo extraño se asomara a mirarme de vuelta, confundido, asustado. El mundo en el que vivo me ha hecho resistente, pero artificial y servil. He descubierto habilidades que no imaginaba, sólo para olvidar cada una con el pasar de la más ligera brisa. No sé que hago, ni que puedo. No sé...

En ocasiones imagino recordar, escuchar la dulce sinfonía de una estructura propia. Imagino la felicidad de conocer mi propio propósito. Imagino la seguridad de saber donde encajo en este juego de la vida. Imagino verme al espejo cada mañana y encontrar un rostro familiar, un amigo o aunque sea un conocido. Pero sólo es imaginación e inevitablemente, al pasar el día, hasta eso perderé. Hoy me llena de curiosidad saber mi destino y mi propósito, mañana quizá no podría importarme menos. ¡Que difícil es vivir con la inseguridad del ser, con la difusa verdad de hasta lo más esencial!

Mis amigos de turno me recomiendan que no me preocupe, que mi situación es una bendición. Sin recuerdos, sin certezas, pero también sin ataduras. Soy libre para inventarme y reinventarme las veces que quiera. Pero la libertad, sin propósito, está vacía.

No me queda sino imaginar y soñar. Viejas historias hablan de lugares exóticos y distantes, repletos de criaturas maravillosas de todas las formas y de todos los tipos, coexistiendo en paz. Cada quien conoce su propio propósito y su lugar en la sociedad. Tierras utópicas de certezas y orden, donde todos parecieran haber sabido que hacer desde el principio de los tiempos. Muchos rechazarían una tierra así y se sentirían sofocados por tantas restricciones y rutinas, sin embargo yo sueño con conocer y vivir ese sitio algún día. Mas sólo son sueños y ya debo despertar.

Presiento el fin... Adelante veo una nueva tarea, una asignación más que me mantendrá ocupado y distraído de mis utópicas fantasías. Como es usual, no importará si tal tarea es de mi agrado, pues no existe tal cosa en mi. Me he adaptado y seguiré adaptando, pues esa es mi naturaleza. No sé quien soy, pues no soy quien. No sé que soy, pues simplemente no soy. Seré lo que el tiempo decida mientras determine y dejaré de ser de la misma manera. Debo aceptar mi destino y recordar siempre que...

¿Quién soy?

sábado, 14 de julio de 2012

Guerra de Clases (Capítulo 0 - Igualdad)


Este es el principio de un pequeño proyecto que tengo pensado para estas vacaciones. Todo basado en esta entrada: ( Guerra De Clases ). La intención es extenderla para crear un minilibro, ya que con este tema se puede crear (y gallar) muchísimo, jajaja. Les dejo la primera versión del capítulo 0, espero les guste. :)

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Oscura y fría noche en las calles del dominio de los problemas decidibles. La luz de la luna se cuela entre los deteriorados edificios, mientras el susurro de últimos alientos se escapan a la nada. Silencio absoluto que es roto tan solo por el clamor de incontables batallas, de la guerra milenaria, de frases rotas y lenguajes olvidados. La disputa de motivo ya largamente olvidado, pero que ha fallado en menguar la intensidad de su haber.

La cuidad divida, regida por dos grandes grupos de lenguajes. Rápidos y determinados, el clan P controla el este de la ciudad. Sus métodos son eficientes y letales, sus miembros firmes y leales. Son conocidos en el mundo por su habilidad para resolver problemas sin demora, sin preguntas, sin retrocesos. Esto los hace los mercenarios perfectos, sin dudas ni piedad. Del otro lado de la ciudad, poderosos y metódicos, el clan NP reside y gobierna. Son en extremo cautelosos y verifican cada posible rama antes de tomar una decisión. Esto los hace lentos, pero sin duda infalibles. Han logrado conquistar el oeste de la ciudad, atacando cada problema que el clan P no se atrevió a tocar. Su mayor arma y fuente de poder no es la velocidad, sino el poder mismo.

Hasta donde la historia alcanza a narrar, los clanes P y NP han estado en guerra. Algunos pocos apoyan la igualdad y el fin de la guerra, pero la gran mayoría cree que tal igualdad jamás será posible. Aún nadie ha podido argumentar tan destructiva desigualdad, pero así lo prefiere el común. Temen las consecuencias de la igualdad entre clases, del poder compartido y la rechazan contundentemente. Por eso continúan luchando feroces, fortaleciendo su sed de poder y supremacía.

Cada noche caen cientos de lenguajes, sus frases perdidas en el olvido y su estructura aniquilada. Las torturas que se practican en ambos bandos no alcanzan a ser finitamente descriptibles. Algunos lenguajes sufren tanto que quedan virtualmente irreconocibles. Y mientras tanto, la ley es de quien la tome, irrestricta y no determinista.

Algunos pocos Lenguajes se oponen a la lucha, viviendo independientes. Su actual líder, solía ser un lenguaje sumamente importante y reconocido. Era jefe de seguridad y segundo al mando del clan NP. Un viejo lenguaje conocido como "Il primo", cuyo nombre real jamás ha sido pronunciado. Su poder residía en el núcleo mismo del clan NP, pero los ha abandonado a su suerte. Ha decidio vivir libre y sin guerra. Los líderes del clan P, sabiendo esto, invierten todos los recursos y esfuerzos posibles en tratar de absorber a este poderoso y rebelde lenguaje, pero "Il primo" no es un lenguaje fácil de convertir y se mantiene fiel a su independencia.

La antigua guerra, aún en su apogeo, ha evolucionado. Frías estrategias se ejecutan desde ambos bandos, buscando debilitar y desinformar al otro. Intentan infiltrar espías y saboteadores constantemente. Cada uno ha aprendido a desconfiar de cualquier lenguaje que clame ser regular, pues rara vez lo será. Los verdaderos lenguajes regulares, que habitan el dominio de los problemas decidible pasan cada día con miedo. Sin embargo, no pueden mostrarlo o serían fríamente aniquilados. Cada lenguaje mantiene siempre la expresión más regular posible.

Atravesando la ciudad, el gran río Cook-Levin divide el dominio de cada clan. Es parte de la creencia entre los habitantes de la ciudad, que las aguas del río tiene propiedades de pacificación que evitan la total invasión y desaparición de cada clan. Cualquier lenguaje que intente cruzarlo en plan de guerra será absorbido por el y llevado hasta su delta en el infinito océano tractable. El místico río tiene su nacimiento en la cima del monte Chomsky, donde se encuentra el antiguo templo de la religión Booleana. Muchos creen que el templo está desierto, ya largamente abandonado, pero nadie está realmente seguro.

Es por esto que la guerra ha abarcado tantas iteraciones. pues debe jugarse de forma cautelosa y estratégica. Muchas veces, lenguajes inocentes son mandados a cruzar el río donde luego son reducidos por espías a lenguajes asesinos, sin memoria de su función anterior. Mas cada vez que sucede un asesinato así el cielo se ilumina en relámpagos de sangre que, con un estruendo y un brillo enceguecedor, desaparecen al lenguaje reducido dejando no mas que un finito rastro de lo que era.

La siguiente misión suicida, organizada por el clan P, tiene como objetivo asesinar a "Il primo". Se había decidido que era preferible eliminarlo, antes de que decidiera volver con el clan NP. Luego de cruzar el río Cook-Levin, el lenguaje mandado fue reducido y enviado a cumplir su misión. Sin embargo, al llegar a la residencia de su víctima, fue descubierto y detenido. De entre sus captores, aparece amenazante "Il primo" en persona.

El mercenario intenta desesperadamente cumplir con su misión, mas le es imposible desprenderse de la pila de guardias que lo tienen aprisionado. Y entonces el anciano lider comienza a hablar, lentamente, como si siguiera perplejo de una realidad recién comprendida. En un sueño, "Il primo" había visto una demostración que cambiaría su vida. En su sueño, su origen real era dentro del clan P. Pronto comprendió que el sueño era en realidad una memoria, escondida muy profundo en su gramática. Y así, el asesino es reducido nuevamente para llevar el mensaje, un poderoso aliado ha sido encontrado.

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Siguiente Capítulo: (Capítulo 1 - Un nuevo y grandioso poder)

domingo, 8 de julio de 2012

Monoide


En la oscura y peligrosa selva del álgebra, cerca de la frontera con el campo de los racionales, escondidos en las hojas del antiguo y gran árbol rojo-negro, vivía una pequeña manada de monoides. Vivían felices, coexistiendo en paz. Cada monoide se especializaba en una tarea en particular, la cual sabían realizar a la perfección. Sin embargo, los monoides era muy cerrados y no interactuaban entre ellos. Cada cosa que hacían, podían usarla solo ellos mismos o arriesgarse a perderla con otros monoides que tengan gustos en común.

Era una manera egoista, pero funcional de existir. Hasta que, un día, un monoide distraido se cayó del árbol. Aún confundido, se dio cuenta que no había muerto, sino que había sido rescatado por una hermosa monoide. Se quedaron conversando largo tiempo, dándose cuenta que tenían muchos gustos en común, a pesar de que supieran realizar tareas muy distintas.

Y así pasaron las iteraciones, compartiendo y conociéndose. Un día, el monoide enamorado decidió buscar un anillo conmutativo para unirse con su enamorada. Esto fue mal visto por el resto de los monoides, los cuales no eran un grupo racional y preferían la vida egoísta tradicional. Sin embargo, finalmente se unieron uno al otro. Forjando así un mismo deseo, dos maneras de desearlo. Y el anillo que los unió se hizo indistinguible de ellos mismos, (Z, +, *).

miércoles, 27 de abril de 2011

Reflejos de Luna

Noche apacible, guardián de sueños dispersos y deseos en fuga. El suave y distante cantar de la naturaleza se escucha sobre las tranquilas aguas del lago. Aguas profundas, misteriosas, atrapantes. Llenas de nada, vestidas para combinar con el infinito cielo que las arropa. Negro absoluto, salvo por un pequeño resplandor blanquecino que brilla en su seno. El tímido reflejo de una luna de medianoche que se asoma temblorosa rompiendo la calma.

Todas las noches se repite el mismo acto, obra de un ferviente y profundo deseo. El reflejo enamorado tiembla ante la estrella mas brillante de un cielo profundo, más de alguna forma, incompleto. Cada minuto aguarda calmado mientras observa como la perfecta luna se acerca lentamente. Sin embargo, noche tras noche cuando casi puede sentir su roce, la luna se desvanece en el horizonte. Mas el tímido reflejo enamorado, no acepta su destino y noche tras noche la sigue esperando, la ve acercarse y así mismo volver a desaparecer en la nada.

Con el tiempo, el reflejo empieza a perder su brillo. No es ya más que una sombra, víctima de la esperanza agotada de un amor imposible.

Una noche, una pequeña hoja cae de un árbol cercano y aterriza lentamente sobre el apagado reflejo, deformándolo e interrumpiendo su inmóvil meditación. Y con el agua,los cielos también parecen perder su calma y la luna despide un intenso brillo que cubre la noche por completo de blanco. Al regresar desconfiada la oscuridad y calmarse las aguas nuevamente, el tímido reflejo ya no lo es más. Podría haberse encontrado al fin con su amor, la Luna. O quizá haberse desvanecido por completo en la soledad. No se puede estar seguros, solo del absoluto negro de las aguas y de la serenidad inmutable, y de cierta forma completa, de los cielos.

jueves, 2 de septiembre de 2010

El Acordeón Mágico

Hola a todos. Este relato es parte de un proyecto que tengo en mente, de tratar de enseñar algunos temas muy matemáticos y/o científicos de una forma completamente distinta. En este caso, sería la programación funcional. La idea es que el relato no tenga ni una sola línea de código, ni referencias a aplicaciones o a ejemplos concretos. La intención es que el que lector se lleve una idea, mas no un 'modus operandi', de la forma más natural posible. Éste sería un capítulo de muchos. No sería el primero, pero posiblemente estaría cerca del principio.

Por favor, si pueden y gustan, lean el relato y déjenme su opinión al respecto. ¡Gracias!

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Capítulo ?: El Acordeón Mágico

Continuo mi travesía por este extraño lugar, caminando sin rumbo fijo y con un destino incierto. Muchas cosas he visto ya en mi viaje, pero aún no logro entender lo que significan. Continúo marchando y a lo lejos logro divisar un pequeño pueblo. Me acerco lo más rápido posible, pensando que podría pedir ayuda a alguno de sus habitantes. Sin embargo, mientras más me acerco puedo ver que en realidad el pueblo es una gran caravana de gitanos, lleno de tiendas de todas las formas y colores. Mas estas tiendas son un tanto peculiares, aunque angostas, todas son increíblemente altas. Algunas incluso parecen perderse en lo alto el cielo.

Estoy tan asombrado por el paisaje que olvidé por completo mi plan de pedir ayuda. Los colores son espectaculares, los olores intoxicantes. Y los sonidos... ¿De donde provendrá esa dulce melodía? Me dejo llevar por mis sentidos y pronto llego a una especie de plaza, donde hay un viejo hombre interpretando lo que parecía ser un raro y traslúcido acordeón. Me acerco un poco más para tener una mejor vista. El viejo hombre parece ser bastante corpulento y alto, con una gran barba negra y espesa que casi roza el suelo. Tiene la mirada perdida y una expresión vacía. Me acerco aún un poco más, impulsado por la curiosidad, hasta que repentinamente el hombre nota mi presencia y se queda completamente inmóvil. El silencio que deja su acordeón es aterrador y desconcertante. Más aún, parece que poco a poco el hombre se voltea hasta donde estoy yo.

Me encuentro paralizado, dividido entre el miedo y la curiosidad. El hombre comienza a gesticular, pero lo que surge en su rostro no es más que una gran sonrisa. Notando que aún estaba desconcertado me pregunta si me interesa su acordeón, a lo que le respondo que si de la forma más respetuosa y calmada que pude. El hombre rompe a reír a carcajadas, advirtiéndome que aún no conozco el poder real de su acordeón y que debía prepararme para presenciar algo único.

Este acordeón, no es un acordeón ordinario. - me dice - Verás, cada uno de estos pliegues tiene su propio sonido particular. Sin embargo, por separado no podrían sostener largas notas o alcanzar el dulce sonido que se espera. Son todos los pliegues, actuando de forma casi simultánea, lo que le da al acordeón su particular sonido. Notando mi expresión de poca sorpresa añade con un tono casi burlista - Pero este acordeón no solo puede interpretar música. Seguido de eso me pide que le alcance unas láminas de papel que estaban en una mesa cercana. Cada lámina parece ser traslúcida y tiene impresa una pequeña mancha negra. Sin embargo, no logro distinguirles alguna forma familiar. Le doy las laminas al viejo hombre, las cuales introduce una a una en los pliegues de su acordeón. Me dice - Ahora, no puedes ver ninguna figura, pero si unimos las láminas verás la magia pasar. Toma el acordeón y lo contrae de forma que las láminas que estaban en el interior parecieran convertirse en una sola. Saca la nueva lámina del acordeón y en ella claramente puede distinguirse una réplica a escala de la caravana completa.

Es la belleza de fundir los componentes y significado de cada objeto en un único y perfecto resultado. - me dice con una sonrisa - Claro está, que podría haber intentado pegar las láminas una a una sobre la otra, obteniendo un resultado similar, pero habría trabajado más y el proceso no sería tan sorprendente. De verdad es un acordeón singular, pero he visto objetos más extraños en mi viaje. ¿Que más puede transformar? - le pregunto. Lo que tu quieras - me responde riendo. Toma unos papeles y escribe algunos números en ellos, los introduce en el acordeón junto con lo que parecía ser un símbolo de adición. Contrajo el acordeón y de repente los números se sumaron, arrojando el resultado esperado de la adición de todos ellos. ¡Eso si que es sorprendente!

Es una herramienta maravillosa que me ha facilitado mucho la vida. - dice el viejo hombre - Solamente tienes que darle los objetos que quieras unir y la forma en que quieras unirlos, el acordeón hará la magia por ti. Me quedo pensando por un momento. ¿Pero que pasaría si uno comprime el acordeón estando vacío? - le pregunto curioso. Es una excelente pregunta y una muy importante, el acordeón no sabría que hacer y podría revertir su magia de formas muy peligrosas. - dice el hombre - Por eso, modifique personalmente un poco el acordeón. Cuando lo utilices, también deberás decirle que esperas que devuelva en el caso de que esté vació. Con las láminas hubiera sido una lámina en blanco, con los números un cero. Todo depende de quieras hacer.

El viejo hombre me entrega el acordeón para que pueda dar una mejor mirada. Sin embargo apenas lo suelta, sonríe y se desvanece en el aire. Instantes después la caravana completa desaparece con él. Reacciono prontamente y me doy cuenta de que estoy nuevamente en el medio de la nada, ahora con este acordeón mágico, pero aún sin saber como regresar. Mientras pienso en que hacer ahora, miro con más cuidado el traslúcido acordeón mágico. Tiene algunas perillas y controles con letras extrañas que no sabría descifrar y en uno de los extremos tallado en elegantes letras de oro la palabra "FOLD". Aún no se porque ese viejo hombre quiso que me quedara con su acordeón, pero tengo el presentimiento de que es parte de mi destino.

miércoles, 21 de julio de 2010

Guerra De Clases

Era una oscura noche en las calles del dominio de los problemas decidibles. A lo lejos podía escucharse el clamor de la eterna batalla entre dos clanes hermanos. La milenaria guerra de sus ancestros. La incesante búsqueda de la igualdad. Mas el problema del clasismo se había vuelto más fuerte en las últimas décadas. Si bien algunos pocos oprimidos defendían la igualdad entre clases, gran parte del mundo estaba convencida de que no existía siquiera comparación posible. Los clanes de P y NP continuarían luchando hasta el fin de los tiempos.

La guerra se hacía cada vez más intensa. Pequeñas familias se unían y el poder entre ellos se complementaba. Turbios negocios se realizaban en la intersecciones de las oscuras calles. El presente era cada vez más gris, y el futuro no parecía aclarar las nubes.

Un pequeño grupo de NP's extremistas, llamados los NP-completos, se aliaron con el clan de lambda y construyeron temibles robots que acabarían con las filas del clan P. Malvados y sin compasión los soltaron a las calles. No pasó mucho tiempo antes de que todos comenzaran a temer a estas máquinas asesinas, terribles autómatas conocidos como las Maquinas de Turing. Sin mucho esfuerzo lograron acabar con el clan P, tomando solo algunos como prisioneros en su prisión de alta seguridad, la implacable prisión del Contexto.

Todas las noches los miembros del clan P veían la estrellas. La más brillante de ellas era la estrella de Kleene. El mundo había sido dominado por el clan NP y las temibles máquinas de Turing aún seguían causando desastres. No se podía continuar así. Un grupo de P's organizó un plan para escapar de la prisión, rescatar al mundo y terminar con la guerra. Con piezas que encontraron a través del patio y las celdas, y una batería recargable que había logrado conservar uno de ellos, construyeron un autómata de pila que distraería a los guardias mientras ellos escapaban.

Pusieron su plan en marcha. Mientras el autómata intentaba reconocer a los guardias y ellos al autómata, un pequeño grupo de P's, camuflajeados en ceros y unos, treparon el muro de la prisión del Contexto hacia la libertad. Una vez afuera, se convirtieron en la única esperanza, incansables luchadores por la paz. A partir de ese momento, fueron conocidos como los legendarios Lenguajes Libres de Contexto.

Para su sorpresa, no pudieron encontrar tampoco rastro del clan NP. Al parecer, las Máquinas de Turing se habían rebelado y habían logrado dominar el espacio. Su malvado líder, la máquina ATM había llevado el mundo a la miseria.

Tendrían que considerar un nuevo plan. Contaba la leyenda que existía un viejo y sabio miembro del clan NP que podría ayudarlos. Sin otra opción, se encaminaron a encontrarlo. Después de un arduo y largo viaje, se encontraron frente a frente a las puertas de un imponente templo. Las puertas estaban cerradas con un gigantesco tronco que mostraba tres iniciales: S. A. T. No terminaron de pronunciar las iniciales cuando se abrieron las puertas y salió un pobre anciano.

Los Lenguajes Libres de Contexto pidieron su consejo al anciano. Consejos sobre como derrotar a la temible máquina ATM y sus seguidores. El anciano levantó la vista y dijo: "La debilidad de ATM está en su poder de decisión". De inmediato, una luz brillante comenzó a emanar del anciano y en un instante, éste desapareció en el aire. Extrañados, los Lenguajes preguntaron a los demás habitantes del templo, que había ocurrido. Pero todos respondieron lo mismo: "Estamos felices por SAT. Pues al fin ha encontrado la verdad".

Así, se fueron valientes a enfrentar a las temibles Maquinas de Turing. Llegaron rápidamente al centro de mando. A un lado, estaba una puerta que decía "NP". Era evidente que allí tenían prisioneros a sus antiguos rivales. Se decidieron a rescatarlos, pero no pudieron avanzar más de un paso cuando se vieron prisioneros de mil cintas que parecían provenir de todos lados. Los Lenguajes lucharon sin éxito, hasta que desde la oscuridad se hizo ver el feroz líder de las máquinas, el poderoso ATM. Implacable, llenó de miedo a los Lenguajes Libres de Contexto.

Uno de estos Lenguajes, por ser finito, logró escapar de las cintas sin ser detectado. Mientras ATM se deleitaba en su victoria, el Lenguaje empujó a una de las máquinas que acompañaba al líder e hizo que cayera sobre el mismo. Por más que ATM intentaba reconocer lo que estaba pasando, no parecía poder decidirse. Aprovechando la confusión, los Lenguajes Libres de Contexto escaparon sus riendas y liberaron al clan NP. Juntos, obligaron al resto de la máquinas de Turing a unirse a la indecisa máquina ATM, quedando presos en sus cintas por el resto de la eternidad.

Así los clanes P y NP hicieron las paces. La guerra acabó y las máquinas fueron detenidas. Liberaron a sus compañeros aún encarcelados. Y sin saber aún si provenían de un mismo linaje o no, pudieron coexistir en paz, en el amplio espacio de los problemas decidibles.

viernes, 16 de abril de 2010

Los últimos minutos

Este cuento es un remake de otro que había escrito hace tiempo, espero que les guste. :)

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¿Como pude dejar que llegara a este extremo? ¿Como logré convencerme de dejar mi suerte para último momento? Entre inútiles lamentos, continúo interrogándome solo en la oscuridad de mi habitación. La única fuente de luz que se percibe es el escaso y espectral brillo azulado del monitor, reflejándose sobre mi agotado rostro. No se percibe sonido alguno. La habitación se encuentra impregnada de un silencio sofocante, melodías solitarias ahogadas en la nada. Mas desde el exterior se filtra furtivamente el eco de la lluvia. El suave palpitar de gotas suicidas que llegan finalmente a su destino. Es un paisaje trágico y solitario... Uno que ciegamente me he buscado.

¿Como pude ser tan irresponsable? ¿Acaso no había ya aprendido mi lección? Al día siguiente sería el acto de mi graduación. Finalmente, tantos años de esfuerzos y sacrificios se verían recompensados, culminando en una grandiosa ceremonia celebrada en nuestro honor. Sin embargo, confieso me siento acorralado ante una imponente muralla. Para poder consumar ésta meta, debía realizar algunas correcciones, precisas pero fundamentales, a mi libro final de grado. Entre olvidos y descuidos dejé marchar fugaz el tiempo. Tiempo implacable que no perdona, ni se arrepiente. Ahora siento que el mundo entero se me viene encima. La oportunidad que me fue brindada, se desvanece definitivamente a medianoche de éste mismo día. Un día que como muchos otros, he desperdiciado entre fiestas y reuniones. Burdas celebraciones de logros prematuros, que ahora amenazan con legarme su ausencia.

¿Que hora es? Son las once de la noche. Aún estoy sentado inmóvil frente al monitor, con la mirada perdida. Mi conciencia sabe que las correcciones que debo realizar son triviales, pero mis neuronas no parecen coincidir en su veredicto. Mi mente ésta completamente en blanco. Ya solo resta una hora para que el contrato se rompa. Ya solo resta una hora para que el apocalipsis arroje sobre mi alma toda su ira. Ya solo resta una hora para lograr deshacer, lo que tantos años tarde en construir. Mas las riendas del cansancio y el desvelo insisten en frenar mi motivación. Intento zafarme, sacudiendo fuertemente la cabeza. Pero Morfeo en su haber, no parece querer dejarme partir. Y así continúo mirando fijamente la pantalla, con la mente completamente en blanco.

Ya han pasado quince minutos y el cursor continúa en la misma posición. Las riendas que frenan mis pensamientos se han extendido por todo mi cuerpo. Ya no logro mover mis brazos. Mi desesperación se hace cada vez mayor y cada vez menos aparente. Recuesto la cabeza sobre mi brazo izquierdo, intentando pensar, intentando avanzar a través de esta indivisible muralla. Mas mis párpados se cierran involuntariamente. Continúo consiente y los abro decididamente, pero es en vano. Cualquier descuido los encuentra nuevamente cerrados. Fugaces ideas se asoman en mis pensamientos, remotos fragmentos de una cordura olvidada. Mas son consumidas enteramente por el cansancio y la pereza. Estoy consiente de que en esta posición ya no podré avanzar, pero la gravedad aumentada me mantiene inquilino de esta invisible prisión.

Las gotas continúan cayendo y llegando a su violenta conclusión en mi ventana. Cada una al caer me recuerda lo implacable del tiempo. ¡Debo dejar las distracciones y apresurarme! Son ya las once y media de la noche. Las letras se hacen cada vez más borrosas y confusas, no logro concentrarme en su significado. Me propongo buscar un aperitivo para activar mis neuronas. Busco en la alacena y encuentro unas galletas que había estado guardando para otra ocasión. Sin energías para pensarlo demasiado, las tomo una a una y me las como. ¡Que revitalizante! Siento como si las galletas escondieran alguna energía mística y poderosa capaz de reactivar mis ideas y mi motivación.

Ahora solo me quedan veinte minutos y debo aprovecharlos de la mejor manera. Con mis energías repuestas, me planteo terminar con esta misión, completamente seguro de que tendré éxito. Palabras fluyen en un torrente constante de mi mente al teclado, del teclado al monitor. Como si mis manos vida propia tuvieran, llenan la pantalla de caracteres que reparan todos los problemas. Casi sin poder creerlo, me percato de que he logrado mi objetivo. Aún faltan diez minutos y el trabajo finalmente está listo. Solo resta enviarlo a mis jurados, esperar su aprobación y la celebración no habrá sido en vano. ¡Que emoción, podré graduarme! Aún incrédulo, coloco ambos brazos detrás de mi nuca y me apoyo sobre ellos, al fin despreocupado, al fin calmado, por fin realizado.

Abro los ojos y una extraña luz me cega momentáneamente. Paso las manos sobre mis ojos, tratando de recuperar mi vista perdida. Lentamente logro abrirlos nuevamente, pero me siento algo mareado y desorientado. Mi vista vuelve poco a poco y logro distinguir el monitor que aún se posa frente a mi. Intento concentrarme para acelerar la recuperación de mi vista y encuentro el navegador abierto, con un correo a mis jurados redactado y listo para enviarse. Sacudo la cabeza y me dispongo a finalmente enviar el correo, pero esa extraña luz no me permite ver con claridad. No entiendo bien lo que está ocurriendo. Además, me percato que la incesante lluvia se ha detenido por completo. Algo no está bien. Volteo lentamente la cabeza y observo pálido la ventana.

... Ya es día.

miércoles, 17 de febrero de 2010

El día en que llovió colores

Se presiente el alba. El sol despierta de su oscuro letargo y estira sus cálidos rayos a través del lejano horizonte. Bostezos de fuego surcan los cielos y encandilan las nubes, llenando el viento de tibias luces y hermosos colores. Asoma su rostro y solemne se muestra al mundo. ¡Ha amanecido! Es por fin un nuevo día.

Las pequeñas gotas de rocío se reunen para recibir el calor de su eterno ángel, reflejando los colores del alba en tributo a su grandeza. Las hojas se enverdecen. Los ríos cantan al compás de la mañana, y el aire mismo se despeja para dar vista al espectáculo de luces que en el cielo se presenta.

Poco a poco, se impregna el todo y la nada de luces y colores. Pequeños destellos nacen y mueren en lagos, ríos y mares. Las aves acompañan su arte con fugaces silbidos, con sueños en canto. Y se impregnan también del tibio sentir que ofrece el guardián del alba. Esta es la mañana en la que el mundo ha sido el lienzo y la vida sus colores. El sol su gran artista, inspirado y detallista. Este es la mañana en que la luz se ha filtrado, no solo en forma, sino en tibias sensaciones. Este es el día en que tan solo el color de una gota, puede inspirar canciones y poemas. Este es el día en que el calor del sol, puede derretir hasta implacable frío de la soledad. Este es un día, como tantos otros días... Este es el día en que llovió colores.

viernes, 8 de enero de 2010

La Puerta

Este es un experimento para realizar una narrativa que sea a la vez fractal y cuántica, así como de intentar describir en detalle sin decir realmente nada. Es un cuento cíclico. Una vez se llegue al final, el inicio continúa con la narración. Así mismo, se puede comenzar a leer desde cualquiera de los párrafos. Espero que les guste, y si pueden me dejen algún comentario, je je. ¡Gracias!

---

Ahora me encuentro de pié, en silencio, frente a frente con aquella extraña puerta. ¿A donde me llevará? ¿Será que al fin podré salir de este eterno laberinto? Me lleno de lo que sé son falsas esperanzas, pues en el fondo sé que no hay salida. Tomo el pomo y lo giro firmemente. Con un suave crujido, la deforme puerta se abre hacia el interior. Está oscuro, no puedo distinguir que hay mas allá del marco. Sin embargo un invisible e invencible impulso me obliga a avanzar. Cruzo el umbral y la extraña puerta se cierra y se desvanece detrás de mi. Ya no hay vuelta atrás.

Continúo avanzando a ciegas a través de aquella oscura habitación, hasta que de pronto todo se ilumina. Cierro los ojos, encandilado por la intensa y repentina luz. Mas cuando los vuelvo a abrir, se muestra ante mí una increíble figura. Nunca había visto tal armonía, tal majestuosa composición de colores y formas. Cada rasgo de su presencia me sorprende y encanta. La luz se refleja solemnemente sobre sus caras en perfecto equilibrio con las oscuras sombras que de las mismas surgen. Podría quedarme observándolo por días, semanas, sin cansarme nunca de su encanto. Pero así como de pronto apareció, se esfumó en la nada dejando una etérea neblina blanca, casi invisible en su lugar.

Aún confundido por la conmoción, decido continuar avanzando a través de la nada. Aún iluminada, la inmensa habitación se mantiene a oscuras. Me siento aún ciego y desorientado, pues tan solo un perfecto blanco se distingue hasta donde mi vista alcanza. Muevo las piernas, y me siento avanzar. Pero si de solo mis ojos me fiara, estaría convencido de que me encuentro completamente quieto. De pronto, difusas figuras comienzan a distinguirse en el horizonte. Son muchas figuras, de diferentes formas, colores y tamaños. Parecieran estar inertes, pero se me acercan mucho más rápido de lo que siento me estoy moviendo.

Por fin he llegado, y me encuentro rodeado de una infinidad de diferentes puertas. Cada una tiene una forma diferente, y las hay de muchísimos colores. Sin embargo, ninguna se parece a la puerta que me condujo hasta aquí. Ya cansado y muy confundido, me siento un momento a reflexionar sobre lo que debo hacer a continuación. Por una parte, en esta habitación estoy seguro. No hay nadie más que yo, pero por alguna razón, estoy seguro que jamás padeceré de hambre, de sueño o de sed. Mas no quisiera estar solo por siempre. Debo partir, pero ignoro los peligros que puedan esconderse a través de esas extrañas puertas.

Debo llegar a una conclusión. No me quedaré esperando la muerte en compañía de la nada. Escogeré una puerta y la cruzaré sin importar las consecuencias. ¿Pero que puerta escogeré? Aún sentado, cierro los ojos y me imagino cada una de esas puertas. Mi mente curiosamente dirige su atención a una de ellas. Intento imaginar que pasaría si intentara cruzarla. Aún desde mi imaginación, me pongo de pié y camino lentamente hacia esa misteriosa puerta. Es una extraña y deforme puerta en verdad, pero por alguna razón me ha llamado hasta ella. Ya me encuentro muy cerca, siento que casi puedo tocarla. Debo intentar cruzarla, aunque sea solo en mi mente. No podré asegurar que la realidad así sea, pero al menos hallaré el valor para atravesarla luego.

martes, 8 de diciembre de 2009

Algo

Esta historia narra la vida y las aventuras de algo. Realmente no es importante lo que sea, tan solo un objeto cotidiano. Un insignificante objeto de interés indiferente, despreciable ante los ojos de la realidad. Vivo y consciente solo a través de la prosa, el verso y la imaginación.

Ese algo se encuentra en un ambiente similar al que esperaríamos encontrarlo en la vida real, mas con sutiles diferencias que le dan un toque de fantasía a su relato. Sus amistades son otros objetos como él, u otros objetos que se encuentren comúnmente en el mismo ambiente. Ese algo, protagonista de esta historia, por alguna razón no es aceptado por sus amigos, y busca superarse de alguna manera, para sorprender a sus amistades y reasegurarse a si mismo.

Ahora, ese algo se encuentra ante una decisión. Puede visitar otros lugares cercanos a su ambiente, en busca de aventuras desproporcionadas basadas en realidades cotidianas. O bien puede visitar un lugar muy lejano, donde encontrará otros objetos muy parecidos a él, pero que al final le enseñaran el secreto para ser feliz. El objetivo principal por el cual debe viajar, su misión, es en realidad indiferente.

Todas las amistades de ese algo desconfían del éxito de su viaje, al menos aquellos que sabían que iba a viajar. Todas sus amistades menos una: Su mejor amiga. Un objeto como el protagonista, pero hecha perfecta en todo sentido. Sin embargo, ese algo no la toma en cuenta más allá de mantener una muy fuerte amistad. Por alguna razón, ningún otro objeto decide conquistar a su amiga. Ella se quedará sola en su perfección, esperando a que ese algo por fin la note.

Y así comienza su viaje ese algo. Ya sea cerca o lejos, su vida siempre corre peligros en situaciones irónicamente relacionadas con objetos de la realidad. Consistentemente se salva de cada situación, mas con algunas heridas físicas o sentimentales. Cada peligro se vuelve mas grave, pero ese algo los vence de alguna forma, usando las experiencia que ha aprendido en su viaje.

En su viaje hace muchas nuevas amistades, y conoce a muchas otras como él. Mas ninguna lo satisface por completo. Poco a poco, ese algo se da cuenta de que todo lo que necesitaba estaba en su hogar. Decide regresar, pero una situación inesperada y temible le impide su pronto retorno. Las cosas que aprendió en su viaje no dan resultado para vencer este impedimento, por lo que comprende que debe usar sus propias cualidades originales. Aprende a apreciar lo que es y utiliza con esmero los medios que lo definen como individuo y objeto.

Ese algo logra vencer la situación en el último instante, a duras penas, justo a tiempo para alcanzar a su mejor amiga, antes de que partiera en un repentino viaje propio. Ese algo la alcanza y le declara su amor. Su amiga, siempre disponible, lo acepta entre llantos y abrazos. Vuelven al lugar de donde venían, donde sin ninguna razón aparente, las amistades de ese algo lo respetan, e incluso admiran.

Por último, se resbala alguna moraleja escondida en las palabras de ese algo, alguna de sus amistades o un ente externo que resuma las vidas futuras de cada objeto importante. El mundo se regulariza, así como los objetos que se encuentren en él. Irónicamente, transcurren algunos minutos de vida real, donde todos los objetos involucrados en la historia, vuelven a ser tan insignificantes y ordinarios, como se suponía que fueran.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Los Pollitos Dicen (Versión JAVA)

import java.util.*;
import granja.animales.*;

public class Pio {

public static void main (String [] args) {

// Los pollitos dicen pío, pío, pío, cuando tienen hambre, cuando tienen frío.

Pollitos pollitos = new Pollitos();
if (pollitos.tienenHambre() || politos.tienenFrio())

for (i=0 ; i<3 ; i++)

pollitos.say("pio\n");


// La gallina busca el maíz y el trigo,

Gallina gallina = new Gallina();
LinkedList<Object> items = new LinkedList<Object>();
items.add(gallina.buscar("maiz"));
items.add(gallina.buscar("trigo"));

// les da la comida,

pollitos.comer((Comida) items.get(0));
pollitos.comer((Comida) items.get(1));

// y les presta abrigo.

pollitos.setAbrigo(gallina.getAbrigo());

// Bajo sus dos alas,

double EPSILON = 1e-5;
pollitos.setPosY(Math.min(gallina.getAlas()[0].getPosY(), gallina.getAlas()[1].getPosY()) - EPSILON);

// se estan quietecitos,

pollitos.setvelocidad(0.0);

// y hasta el otro día, duermen calentitos.

Scanner S = new Scanner (today.toString());
while (S.hasNext()) {

pollitos.setTemperatura(Temperatura.CALIENTE);
pollitos.sleep();

}
pollitos.despertar();

}

}

viernes, 27 de noviembre de 2009

El Vectorcito Origen

Nota: Este cuento es una parodia MUY GALLA, del cuento del patito feo. :P


Erase una vez, en una espacio cartesiano de tres dimensiones, mamá Vector dio luz a siete pequeños vectorcitos. A los seis primeros vectores los llamó X, -X, Y, -Y, Z y -Z, pues cada uno era un vector unitario que apuntaba en dirección a cada eje. Al séptimo vectorcito lo llamó Origen, ya que por complicaciones en su definición, resultó teniendo magnitud cero.


Conforme los vectorcitos crecían en magnitud, Origen se quedaba siempre igual. Sus padres intentaron multiplicarlo por un sin fin de constantes, mas no tuvieron éxito, seguía con magnitud cero. Ya sus hermanos y los demás vectorcitos no querían jugar con el pobre Origen. Cuando jugaban a la sumas y restas, nunca lo incluían, ya que su aporte no sería significativo. Todos en el espacio comenzaron a burlarse de él, de su nula magnitud e indefinida dirección.


Y así pasó el tiempo, y el vectorcito Origen se quedó solo y triste. Incluso trató de dividirse a sí mismo entre cero, pero no tuvo el valor (ni el autovalor) para hacerlo. Cuando ya estaba más grande le preguntó a sus padres que habían hecho para que el saliera así. Los padres, apenados, le confesaron que cuando generaban a sus hermanos. Experimentaron haciendo "el producto cruz" en muchas diferentes posiciones. Habían escuchado que era posible hacer "el producto cruz" estando en el mismo eje, mas en dirección opuesta, pero no tenían idea de las consecuencias.


El vector origen estaba devastado, había sido una equivocación. Simplemente el resultado de una irresponsable experimentación. El vectorcito Origen, ya se había rendido.


Un día, el espacio fue visitado por muchos otros espacios n-dimensionales. Los vectores que habitaban el espacio cartesiano de tres dimensiones se encogieron del miedo. Algunos incluso decidieron irse a la cima de la mas alta montaña. Solo les hacía falta alguien con quien hacer "el producto punto" y ya estaban listos para escalar.


Uno de los vectores de mayor magnitud intentó comunicarse con estos espacios.


- "¿Quienes son ustedes? ¿Que quieren de nosotros"


A lo que el espacio cartesiano de dos dimensiones respondió:


- "BUSCAMOS A AQUEL A QUIEN LLAMAN ORIGEN."


Todos se quedaron desconcertados. ¿Para qué podría querer un espacio hablar con el insignificante vector Origen?


Notando las muecas y las burlas que hacían los demás vectores al hablar de Origen, el espacio mas temible, el poderoso fractal, dijo:


- "¿POR QUE CUESTIONAN AL VECTOR ORIGEN?"


Temerosos, los vectores le explicaron que no tenía magnitud, ni dirección, y por ende no podía ser considerado un vector digno.


- "¡IGNORANTES! ¡EL VECTOR ORIGEN NO CARECE DE DIRECCIÓN, SINO QUE LAS COMPRENDE A TODAS! EL SOLO ES CAPAZ DE DEFINIR UN NUEVO ESPACIO COMPLETO DE TRES DIMENSIONES."


Con miedo y cautela, pero firmemente, el vector origen se acercó a los demás espacios. Estos, le dieron un pequeño toque, y le otorgaron el regalo de la magnitud unitaria opcional, para cada una de sus coordenadas. Y fue así como el pequeño Origen se expandió hasta convertirse en un nuevo espacio cartesiano de tres dimensiones. Capaz de contener a muchos otros vectores, Muchos otros como los que había dejado atrás.


Los espacios, y aquel al que alguna vez llamaron Origen, se marcharon a otras regiones del gran Álgebra. Ahora todos los vectores querían ser como Origen. Incluso intentaron dividirse entre las constantes mas grandes que encontraron, pero nunca pudieron alcanzar la perfecta magnitud del cero exacto.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Manantial

Esta historia comienza con una pequeña gota de rocío. Diminuta gota que se balancea suavemente sobre la punta de una hoja de cala. El sol refleja sus tibios rayos sobre su temblorosa figura y la impregna de hermosos colores y luces. Se balancea con mayor fuerza la gota, decidida a explorar el mundo, decidida a vivir una aventura, pero temerosa de abandonar la seguridad de su verde hogar.

De pronto, con un repentino espasmo de valentía o de inconsciencia, la diminuta gota salta al abismo y comienza a caer. Por unos instantes, la gota se siente libre al fin. El viento la acaricia y el paisaje cambia conforme continúa descendiendo. Pero ésta emoción no estaba destinada a perdurar, pues pronto la gota se ve atrapada en un nuevo lecho de hojas. Mas ésta vez no había escapatoria. No había un borde del cual balancearse. Estaba atrapada y sin salida en el inmenso suelo del bosque.

Ahora la pequeña gota se siente más atrapada y solitaria que nunca. Medita unos segundos en silencio, pensando en las consecuencias de sus impulsivas acciones. Mas no transcurre mucho tiempo hasta que ve caer otra gota a su lado. Ambas se observan por unos instantes. Comienzan a acercarse una a la otra, con curiosidad y cautela, pues ninguna había visto a otra gota en su vida. Ya están a punto de rozarse, cuando de pronto una fuerza invisible las acelera y hace que choquen entre sí con un fuerte estruendo.

La pequeña gota abre los ojos, pero ya no es tan pequeña. Siente el pensamiento y la esencia de su hermana olvidada invadir su ser, pero aún se siente ella. Es como si dos conciencias compartieran el mismo cuerpo, y lo mas extraño, es que era agradable.

Así comienzan a caer muchas otras diminutas gotas, que curiosas se acercan entre sí y se combinan en una sola gran conciencia. Con el paso del tiempo, las diminutas gotas ya no pueden llamarse como tales, pues todas juntas han formado un pequeño manantial.

Con su nueva conciencia y su nuevo volumen, el manantial ahora quiere ir mas allá y explorar el mundo. Y es así como, con una pequeño empujón hacia el frente, el manantial comienza su camino por el bosque.

Todo lo que el pequeño manantial puede ver es hermoso y nuevo. Increíbles paisajes desbordan su mente, pintan sus ojos y llenan su corazón. Y con cada día el manantial se enriquece aún mas, con nuevas gotas de rocío que emocionadas deciden unirse en su viaje.

Y así fue por mucho tiempo, que el manantial siguió recorriendo el bosque, explorando, creciendo y aprendiendo. Ahora tiene el deseo de explorar hacia el amanecer. Se dirige con premura hacia el grandioso sol, emocionado por los paisajes y secretos que ha de conseguir al arribar a su destino. Mas un día se topa con algo desconocido que no esperaba, ni deseaba. Un inmenso abismo se aparece de frente y le impide continuar su camino. El manantial lo roza con curiosidad, y su peso le juega una broma cruel. Poco a poco las gotas que lo conformaban se pierden en el abismo y el manantial nuevamente se hace cada vez mas pequeño.

El manantial entra en pánico y mira hacia los lados buscando ayuda. En ese momento puede ver como cerca hay una ladera que da hacia un hermoso valle. El manantial sabe que visitar el valle le costaría la libertad, pues le sería imposible escapar nuevamente. Mas por instinto o temor, decide cambiar de rumbo hacia el mismo. Mas el valle ya tiene a su propio explorador, un imponente río que lo atraviesa y lo acaricia en toda su extensión. Probablemente el valle ni siquiera note su presencia y pueda vivir tranquilamente en su haber.

Resignado, el manantial comienza a desplazarse hacia el valle, cuando de pronto una enorme roca se atraviesa en el camino. Ahora el valle también se le ha prohibido, cercano pero inalcanzable. Solo le queda perseguir su sueño original y buscar el amanecer, así le costara la vida.

El manantial regresa al abismo, suspira lenta y profundamente y se deja caer por completo. Mas en el aire, ya no es un manantial. Podía sentirse desintegrar en todas las diminutas gotas que le dieron vida. Parece que éste es el final del recorrido. Éste es el final de la aventura.

Mas abre los ojos nuevamente consternado. Una vez mas es un manantial. En el fondo del abismo las gotas se reunieron sin saberlo. Ahora, lleno de esperanzas renovadas, bien puede continuar con su sueño, bien puede continuar su viaje al amanecer.

Pero éste camino parece diferente. De frente puede verse claramente un delta. Infinitos caminos diferentes que, aunque llevan todos al amanecer, siguen rutas muy distintas. El manantial no sabe que le depara el futuro si decide tomar alguno de esos caminos. Pero también sabe que si no lo intenta, jamás podrá saberlo.

FIN

jueves, 8 de octubre de 2009

Un Cuento Sobre Nadie y Nadie Más

Erase ninguna vez y hace ningún tiempo, nadie se encontraba haciendo nada en ningún lugar. Nadie siempre hacía nada, la más divertida y difícil de ninguna actividad. Nadie estaba contento, nada lo hacía mas feliz que nada, y nadie podía convencerlo o convencerse de lo contrario.

Sin embargo nadie estaba solo, solo consigo mismo, solo con nadie. Nada era suficiente, pero nadie no conocía a nadie mas. Así que nadie se embarcó en ningún viaje, buscando a nadie mas y dejando nada atrás.

Ningún día llegó a ningún otro lugar, donde al fin encontró a nadie más. ¡Y también hacía nada! Nadie nunca había visto a nadie más hacer nada. Y en nadie surgió ningún sentimiento. Nadie se armó de ningún valor y se acercó.

Silenciosamente, nadie comenzó a hacer nada. Nadie más lo notó y a nadie más le gustó. Así que juntos siguieron haciendo nada, nadie y nadie más.

Y por ningún tiempo nadie fue alguien, y nadie más lo compartía. Aprendieron que estando juntos, solo hacía falta nadie y nadie más.

Y así nadie continuó haciendo nada. Más ahora nada con nadie mas. Ahora nada lo es todo.

viernes, 14 de agosto de 2009

Un viaje en el tiempo

Ya eran pasadas las doce, la inmensa habitación estaba en absoluta oscuridad salvo por un pequeño foco de luz creca de una esquina. Esta habitación era el laboratorio principal de la sede de la corporación CICPAP (Cientific Investigation Centered on Pure and Applied Physics). Esta organización contrataba a los mejores científicos y a las más brillantes mentes de la Tierra y les financiaba sus investigaciones, a cambio de derechos casi absolutos de patente sobre sus inventos. Uno de estos científicos era el doctor Erik Borges, especialista en física relativista y astronomía.

Por años, Erik había intentado obtener fondos para cumplir con su más grande proyecto, una máquina del tiempo. Sin embargo, la junta directiva de CICPAP no aprobaba tales ideas, acusándolas de infantiles y faltas de fundamento real. De ésta manera Erik se comprometió con otros proyectos, menos interesantes, pero más lucrativos durante el día. Sin embargo, durante la noche trabajaba en secreto en su máquina del tiempo. Avanzaba lentamente, pues no debía ser evidente la falta de materiales de una noche a la otra.

Todas esas noches el doctor Borges se quedaba trabajando hasta muy tarde, logrando dormir no mas de tres horas diarias en promedio. Pero el deseo de culminar su invención y la creencia ferviente de que estaba en lo correcto lo impulsaba a continuar trabajando. Sin embargo, gracias a esas sesiones nocturnas, Erik tambaleaba del sueño durante el dia. eventualmente comenzó a perder el equilibrio y a tropezar con todo, saboteando sin ninguna mala intención mucho de los experimentos ajenos. Ésto por supuesto le ganó su despido de la CICPAP, pues la junta directiva había decidio que estaba más loco, de lo que era brillante.

El último día que Erik fué a la oficina llamó a todos sus trabajadores a una tarima con la escusa de dar un discurso de despedida. Algunos se acercaron, otros lo ignoraron. Algunos incluso se rieron de él en su cara, haciéndole muecas burlistas. Sin embargo, a los que si estaban allí, les mostró un enorme objeto cubierto por una capa de tela escarlata. Ante los ojos curiosos de sus compañeros, destapó el objeto y surgió entonces una enorme máquina. Erik les explicó que ésta era su máquina del tiempo, por fín terminada y que si lo deseaban podían ser testigos de su primera prueba.

La mayoría estaban escépticos, sin embargo se quedaron impulsados por la curiosidad de saber que le pasaría al lunático doctor Borges. Subió a la máquina y con el movimiento de una palanca la encendió. Luego, antes de que pudiera decirse nada más y sin dejar ningún tipo de rastro, el doctor Borges y su máquina desaparecieron.

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Erik abrió los ojos lentamente y se percató de que aún seguía en el laboratorio, pero no había ningún rastro de la máquina, y él se encontraba acostado en el piso. En ese momento apareció el doctor José Gomez, el mejor amigo de Erik y lo ayudó a levantarse extendiéndole la mano. El doctor Gomez le dijo: "Mucho gusto doctor Borges, me llamo José Gomez. No se preocupe, nos pasa a todos cuando somos nuevos. Pero cuídese, que es su primer día y ya se ve diez años más viejo, ja ja ja."

Erik quedó confundido por un tiempo, hasta que logró entender todo. ¡Después de tantos años, y de tanto esfuerzo, Había logrado viajar en el tiempo! Comenzó a saltar por todo el laboratorio gritando y cantando su éxito. Eso es, hasta que los oficiales de seguridad lo detuvieron y lo llevaron ante la junta directiva. Era la misma junta que diez años más adelante, sin embargo se veían mucho más jovenes.

Erik intentó explicarles todo lo que había pasado, desde el trabajo nocturno hasta el viaje que había realizado hasta ese tiempo. Sin embargo, la junta no le creyó, asegurándole que los viajes en el tiempo son imposibles, al igual que un científico suelto en el laboratorio, a mitad de la noche, sin que ellos lo supieran. Erik se molestó mucho al volver a ser tratado como loco, e impulsado por la ira intentó atacar a uno de los miembros de la junta. Esto le costó toda credibilidad, y más aún, su libertad.

Transfirieron a Erik en una carcel del estado, junto a otras personas de muy mal aspecto. Debía salir de allí, demostrar su inocencia y demostrar su teoría. La oportunidad se presentó en solo unas horas, ya que el doctor Jose Gomez había reclamado por un jucio justo para Erik. Así Erik vió denuevo en el joven José al amigo inseparable que dejó en el futuro, incondicionalmente justo y sincero en todo momento.

La audición fué al mediodía. Todas las condiciones parecían desfavorecer a Erik, pero el tenía un As bajo la manga. Ese día recordaba que era la final del campeonato americano de Beisbol y de la victoria inesperada de Boston sobre Nueva York, en una última jugada histórica. Erik presentó esta información detalladamente como evidencia, confiado en haber demostrado su punto. Sin embargo, Boston ese día fué derrotado y la jugada histórica nunca realizada.

La historia había cambiado. "¿Como podría haberla influenciado? ¿Era acaso tan solo una jugada cruel del efecto mariposa sobre ese universo?" Siendo así, jamás podría demostrar su procedencia. Estaba atrapado en un mundo alternativo, sin posibilidad de regreso.

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Y así pasaron los años. Tres años para ser precisos. Y Erik no había logrado demostrar su inocencia. Tanto, que ya dudaba siquiera hubiera sido verdad. Realizaba trabajos de labor social limpiando el piso de su antiguo laboratorio cuando de repente sonó un gran estruendo, seguido de una enorme máquina cayendo en la mitad de la sala. Era su antigua máquina del tiempo. "¡Claro! El tiempo no es más que una dimensión adicional de la realidad, por lo que el concepto de la inercia podría ser igualmente válido. La máquina frenó en su viaje tan bruscamente que me arrojó unos cuantos años más al pasado."

Ahora tenía la oportunidad de volver a casa. Sin embargo, muchas preguntas comenzaron a formarse en su mente. "¿En verdad quiero volver? ¿Y si volviera, en verdad sería el mismo futuro? Lo mejor será decidir después, pero ahora tengo los instrumentos para demostrar mi teoría." Y así, nuevamente consumido por la felicidad comienza a saltar y cantar a través del laboratorio.

Al día siguiente pide a la corte una audición, la cual es concedida inmediatamente por medios de la suerte y de su buen comportamiento. Erik, los lleva a donde se encuentra la máquina y les explica todo. Aún inconformes, se le pide que demuestre que la máquina funciona. Erik se acerca a la máquina, y la acaricia antes de despedirse de ella, pues la mandaría de viaje nuevamente, pero esta vez sin su piloto. Prende la máquina, la cual se esperaba que se esfumara, pero en vez de eso aparecio otra máquina igual en el lugar de la misma.

Erik había olvidado configurar la cantidad de tiempo que viajaría y había quedado en cero. El viaje era tan simultaneo que muchas máquinas identicas entraron en conflicto, creando una especia de hoyo negro temporal que terminó por consumir el laboratorio, el planeta, el universo y la realidad entera.

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Erik abrió los ojos lentamente y se percató de que aún seguía en el laboratorio, no había ningún rastro de la máquina, y el se encontraba acostado en el piso. En ese momento el doctor José Gomez nuevamente lo ayudó a levantarse extendiéndole la mano, y le dijo "Mucho gusto doctor Borges, me llamo José Gomez. No se preocupe, nos pasa a todos cuando somos nuevos."

Erik estaba extrañado, eso ya lo había vivido, pero solo un poco diferente. Se dió cuenta luego que le dolía la cabeza, y que estaba sangrando un poco. Fué al sanitario a lavarse la cara y se dió cuenta de que estaba diez años más joven.

El resto del día y de la noche Erik no pudo descansar pensando en lo que había ocurrido. era como si todo hubiera vuelto a donde empezó, como si todo hubiese sido un sueño. Más decidió que era momento de olvidar lo sucedido y de olvidar sus teorias de viajes en el tiempo. Y así fué como por fin pudo descansar, esperando lo que pudiera traer un nuevo día.

Al día siguiente, Boston derrota inesperadamente a Nueva York, con una jugada histórica.

lunes, 10 de agosto de 2009

El ave de papel

Sobre una hermosa mesa antigua de madera, yace una pequeña hoja de papel. Un pequeño trozo de pergamino cuidadosamente recortado buscando la simetría perfecta del cuadrado ideal. Los colores que viste son sorprendentes, y el aroma que despide intoxicante. Casi como si esa pequeña hoja pueda albergar alguna clase de vida.

Entonces, suena el crujir de una puerta de madera, seguido de un débil chirrido. Entra a la habitación un hombre muy anciano que, lenta pero decididamente, se acerca a la mesa. Al llegar ahí, dobla sus piernas y se arrodilla justo en frente de la pequeña hoja de papel. Se queda en silencio, observándola con cuidado y paciencia. Así mismo, la hoja inmutablemente pareciera también observarlo a él.

El anciano hombre levanta sus manos y toma la hoja. Poco a poco comienza a realizar cuidadosos y precisos pliegues bien pensados sobre la misma. Con cada pliegue se define mas su forma y se le otorga un poco más de vida. Finalmente el hombre coloca nuevamente la hoja sobre la mesa, se levanta sonriente y se marcha satisfecho de la habitación.

Pero la pequeña hoja ya no es tan solo eso, meramente un cuadrado de papel. El anciano hombre le había dado la forma de una pequeña ave. Inmóvil se sostiene en pié ésta diminuta ave de papel, curiosa y expectante de su nueva forma. Se encuentra colocada de frente a la ventana de la habitación, desde donde puede observar el mundo exterior. Parece ser un día hermoso y soleado. Las nubes desfilan lentamente, nadando incansables sobre un gran océano azul claro. El viento acaricia los cerezos, impulsando a las pequeñas hojas a saltar y bailar flotando en el aire. Y así se concretó ferviente su deseo, la diminuta ave quería volar.

Y es así, como a pesar de ser de papel, creación de un anciano hombre en busca de la satisfacción que deja el trabajar una obra de arte, esta ave se ilusiona con surcar los cielos. Pero no puede cumplir con su sueño, pues su forma no define su esencia. Sigue observando la ventana y ve pasar muchas aves reales, volando libremente. Se imagina sintiendo la suave caricia del viento empujando sus alas, dejándose llevar a donde el cielo la invitara.

Pero lo que la desesperanzada y soñadora ave de papel no esperaba, fue una fuerte ráfaga de viento que abrió las ventanas de la habitación de par en par. La brisa invasora la sacude un poco, haciendo cosquillas a sus pliegues. Comienza a levantarse de la mesa y finalmente despega hacia un nuevo mundo.

El aire fresco la acaricia, y el cielo abre sus puertas como un inagotable campo de aventuras y emociones. Por fin la diminuta ave se sentía más ave, que papel. Pero a pesar de la radiante alegría que le brindaba haber cumplido su sueño imposible, la pequeña ave no puede evitar temer por el final. ¿Si sus alas no son reales, cuanto más podrá volar?

Y siquiera había terminado de pensar, cuando comienza lentamente su descenso. Pasa rozando la casa y luego los árboles de cerezo. A lo lejos puede ver al anciano hombre jugando con dos niños en el banquillo de una colina. Y justo abajo un pequeño río de aguas cristalinas. Pobre destino el de la pequeña ave, diminuta obra de arte en vida. Su trozito de cielo había llegado bajo la promesa de desvanecerla en la corriente de un hermoso riachuelo.

A pocos centímetros ya de hundirse en el río y desaparecer con el agua, la diminuta ave de papel suelta una lágrima. Ésta lágrima recorre rápidamente los pliegues que la definen y cae elegantemente sobre el río. Instantes después, la pequeña ave cae también. Más no se desvanece, ni desaparece en las fauces del inocente riachuelo. Puede sentir el agua rozando su pecho, pero no la daña, ni la rompe. Confundida, abre los ojos y observa anonadada que ya no es un ave de papel. Sus emociones habían logrado cultivar la magia de la vida.

Despega con sus nuevas alas reales del río y se embarca hacia los cielos. Lejos, hacia el horizonte vuela la diminuta ave real. Ave nacida de un pergamino y de las manos de un anciano artista, pero de un alma eternamente soñadora y libre.

miércoles, 5 de agosto de 2009

Éter

Era un día cálido y soleado. El cielo estaba azul brillante, con solo unas pocas esponjosas nubes blancas surcándolo a lo lejos. Me encontraba sentado solo en el pórtico de mi casa. Yo era no mas que un niño común y ordinario, prácticamente indistinguible del resto, sin nada especial que pudiera destacarse. Sin embargo, siempre aparentaba estar fuera de mi, como si estuviera divagando en mis propios pensamientos. Más la verdad es que la miraba a ella. Miraba como jugaba tan dulcemente, como reía, como disfrutaba del sol. Y quedaba completamente embelesado con su ternura. Apenas era un niño, y ella un par de años menor que yo, pero desde ese momento fue claro para mi. Estaba enamorado de ella.

Cada día era fiel a mi rutina, me sentaba callado en el pórtico a observarla jugar, atado por las riendas de mi propia inseguridad. No me dejaba a mi mismo acercarme, por temor al rechazo, por temor a perder la oportunidad de verla a diario. Mi mente y mi corazón estaban siempre en conflicto, pues no me acercaba principalmente, por temor a perder la oportunidad de acercarme.

Y así pasaron los años, uno a uno, y yo seguía viéndola desde mi pórtico. Sin embargo sus inocentes juegos se habían transformado en música, reuniones y fiestas. Aún así, no podía despegar mis ojos de su sonrisa, ni mi mente de sus labios. Yo también había crecido, pero mis riendas crecieron conmigo. Estaba deseperado por hablarle y contarle lo que sentía, pero mis pies no obedecían en darme el impulso necesario para llegar hasta ella.

Tanto fue mi encierro solitario que la gente de la cuadra comenzó a etiquetarme de loco y de autista, pero en realidad no me importaba. Incluso comenzaron a apodarme como "el loco del pórtico". Cada día la gente se volteaba a mirarme cuando pasaba, preguntándose que me ocurría o en que estaría pensando. Pero la respuesta habría sido siempre la misma. Pensaba en ella.

Y pasaron muchos años más, y eventualmente ella se casó y se mudo de casa. Por unos días esperé su regreso, sentado en el pórtico, pero nunca regresó. Y así ocurrió lo que el tiempo mismo parecía haber olvidado. El pórtico quedó vacío. Ya no me sentaba en él todos los días, pues ella no estaba. Que devastador es sentir que la razón de tu vida se esfuma en el vacío. Ya no tenía porque vivir.

Después de un tiempo, no estoy seguro cuanto, volví al pórtico. Pero ahora si tenía la mirada perdida y la mente ausente. Todos los días me sentaba a hundirme en pensamientos vacuos, en ideas etéreas, esperando el abrazo tardío de la muerte. Por un tiempo, las personas notaron que había vuelto, e incluso se hizo tema de conversión entre los vecinos. Sin embargo, tal conmoción no duró mucho. Eventualmente las personas me ignoraban al pasar, como si fuera transparente o simplemente parte del paisaje. Así mismo, hasta yo mismo comencé a ignorarme. Tanto así, que con el tiempo mis manos, mis piernas, mi pecho, mi rostro, mi ser se fueron esfumando hasta que solo hubo éter.

No podría decidir con certeza si estaba muerto, o estaba vivo. Mas bien atrapado en el difuso limbo de morir en vida, o de vivir la muerte. Me sentía en el instante prolongado del cruce al otro mundo. Estirando el último segundo de vida, justo antes de fundirse en el absoluto. Sin embargo, debo admitir, no me sentía muy diferente. La sensación de vacío y soledad era la misma, solo en un nuevo contenedor.

Más el éter es todo y es ninguno. Ya no existo, pero soy omnipresente. Y en mi ser la encontré de nuevo. Vivía en una gran casa blanca, con un hermoso jardín lleno de muchos diferentes tipos de flores. Seguía casada con el mismo hombre con quien la vi partir, y tenía dos preciosos niños. Sin embargo, no la sentía realmente feliz.

Cada día ella se sentaba en pórtico de su casa con la mirada perdida y ensimismada en su mundo. Y así pasaron los años. Sus hijos crecieron y se mudaron a sus propias casas y su esposo rendido de tratar de enamorarla y de curar lo que pensó era un autismo tardío, la había abandonado por una mujer más joven. Había quedado completamente sola.

Mas en realidad nunca estuvo sola, pues yo siempre estuve allí, acompañándola en llanto y en tristeza. Mil galaxias por visitar en mi estado omnipresente, pero solo quería estar a su lado. Eventualmente, sus manos, sus piernas, su pecho, su rostro, su ser comenzó a esfumarse lentamente. Más conforme desaparecía del mundo, yo podía sentirla cada vez más cerca. Hasta que con el tiempo, ella también se hizo éter.

Después de tantos años, nos encontramos nuevamente en un nuevo plano de existencia. Y al mirarla rompí mi silencio ancestral y le dije: "Te amo. Siempre te he amado y por siempre te amaré. Eres tu mi universo y desde niños no he podido apartar mi mente de ti". Ella guardó silencio por un momento, sonrió levemente y me dijo: "Yo también te amo". En ese momento todas las estrellas, constelaciones y galaxias del universo se reunieron en un solo nudo de mi etérea garganta. Al ver mi expresión, ella me explicó como siempre jugaba frente a mi casa, esperando que yo la notara. Y como continuó así con sus fiestas y sus reuniones. Pero siempre sintió que no me interesaba, pues me veía todos los días con la mirada perdida. Eventualmente había perdido la esperanza y se había casado con quien pudiera darle una buena vida, pero nunca había encontrado la felicidad, hasta ahora.

Y así, llenos de lágrimas vacías nos fundimos el uno con el otro. Por fin felices. Por fin completos. En éste espacio etéreo por fin estaremos juntos. Un amor que no existe, pero que es tan grande como el universo.